Viernes 19, Octubre 2007
GESTIONAR Y PENSAR: una bonita utopía

Hoy en día a los pensadores se les está exigiendo, en los ámbitos laborales, un nivel de gestión que muchas veces supera sus posibilidades. Los proyectos internacionales de gran envergadura están liderados por personas que piensan, ágiles mentalmente y con una capacidad de movilidad efectiva y ligera. Gente que salta de reunión, en reunión, de país en país y cuyo protocolo es escuchar, procesar y ejecutar.
Otro aspecto muy importante de la cadena que forma un proyecto son los ejecutores, los que gestionan las directrices de los que piensan. Ellos, ante todo, deben entender a su interlocutor, captar el sentido no solo explicito de las decisiones a seguir, sino las implícitas, las que le servirán para reaccionar ante las aseguradas esquinas del proceso. Ellos han entendido el objetivo y tienen no solo la capacidad sino la confianza del pensador para actuar a pie de batalla. No llaman al pensador o líder, a cada momento del proceso, porque saben perfectamente como actuar ante los imprevistos. Son gestores hábiles y efectivos que concluyen y dirigen las etapas que llevan al éxito del proyecto. Después de la reunión periódica que sostiene este tipo de procesos, todos se van a tomar un café o una fruta, hablando de cosas que seguro tienen en común.
Comentarios
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A decir verdad, el pensamiento sin la gestión, por utilizar tus mismos términos, creo que sólo alimenta el espíritu -y no digo que sea poco-. No creo que uno de los gestores que describes piense menos que el líder. Es más, el ejecutor, organizador, actor -llámalo como quieras- del proyecto, el que está de arriba a abajo buscando soluciones para llevar a cabo esas grandes metas que planteó el pensador -muchas veces por inercia, por capricho o por romper sus propios objetivos-, esa especie de prestidigitador que centraliza todo el esfuerzo en mi opinión es el alma verdadera del proyecto. Y te aseguro que se necesita un alma infinita para abarcar, comprender y sintetizar todo lo que un “pensador” deja caer como una idea, como un proyecto interesante.
Para mí esas personas son dignas de admiración. Pero también te aseguro una cosa: no todas son capaces de buscar una ocasión para tomar un café o una pieza de fruta en mitad del proceso. Las que lo consiguen, además de admirables, son especiales.
Creo y espero que el grupo de pensadores al que me refiero, no entienden de una forma jerárquica la organización en la que trabaja, más que en el estricto significado de la palabra, “establecer un orden” y nunca imponerlo. Entonces se trata de una cadena de habilidades, repartidas entre un grupo de humanos con un objetivo común. Tal vez sea una de las claves, los objetivos, Si estos son comunes, reales y cohesionan al grupo, y eso es algo que los pensadores normalmente tiene muy claro, y si además son hábiles mostrado el camino, no es difícil entonces que el grupo unido encuentre el éxito.