Sábado 14, Junio 2008

Querido Pablo:

 Querido Pablo,

Cuando es esa vez en la vida, en que miras alrededor y descubres que no queda nadie. Y entonces te preguntas ¿Dónde están todos?

Caminas por tu ciudad a paso lento, sin prisa, juegas con el collar de cuentas que tienes enredado a tu cuello, o con las llaves dentro de tus bolsillos y ves pasar a los coches.

De dónde vienes o dónde vas, no es en si la cuestión que te ocupa, porque en algún lugar del camino aprendiste a ocuparte solo de aquello que formaba parte del momento, aunque un escenario imaginario se mueve contigo, pasa como las imágenes de un tren. Las distancias son buenas, uno se va y al volver ve que muchas de las cosas que se había llevado en realidad se quedaron allí. Como los gorros de flores de plástico de aquella mercería, son los mismos de hace 30 años.

Han pasado tantos años y tantas personas por nuestras vidas. Vidas forjadas en la infancia, atrevidas en la adolescencia y encontradas en la madurez ,minuto a minuto, segundo a segundo.Tiempo vivido, invertido, o tirado, eso es personal e intransferible. Ahora querido Pablo disfrutemos de la merecida lucidez, aunque he de reconocerte que a veces añoro la locura y la espontaneidad casi absurda de las primeras veces. ¿Tú no?

Categoría Cuentos cortos |

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